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Me gustaria ofrecer mis servicios y compartir mi experiencia .

Acompañando.
Coordinando grupos.
Operando con marginalidades.
Asesorando equipos.
Entrenando ontologicamente.
Dando charlas de deteccion.
Talleres a empresas , colegios, grupos.

Celular: 154 1772744



Mi nombre es Marcos Cristian Liberatore.
Nací un 16 de enero de 1963
Actualmente trabajo en las Villas 21 24 y Zabaleta coordinando la parte terapéutica grupal del Hogar de Cristo dependiente de la Parroquia de Caacupe. , entre otras cosas.

Mi formación:

Acompañante Terapéutico especializado en psicopatológicas. Anudar

Operador socio terapéutico especializado en drogodependencias. Universidad CAESE

Consejero en adicciones químicas. Universidad Interamericana. UAI

Operador en violencia Familiar. UBA

Facilitador socio terapéutico en adicciones. Caacupe

Master en PNL. ICE

Coaching Oncológico. ICP/ICE / Instituto de Estudios Integrales

Consultor Filosófico Existencialista. Instituto de Estudios Integrales

Postgrado
En Coordinación Grupal. Universidad CAESE

Vivo en el barrio de Belgrano y trabajo en Barracas. Tengo todas mis mañanas hasta las 12,30 libres y después de las 18 también.
A parte podría disponer de los miércoles todo el día.
Para mas informacion ingrese a mi blog por favor.

http://marcosliberatore.blogspot.com/

miércoles, 23 de mayo de 2012

LA RECAÍDA NO ES EL FINAl

...SE PUEDE SALIR...


A lo largo de este post, queremos explicaros el proceso de la recaída, para poder aprender los pasos estipulados y así poder pararlo a tiempo, y si no se consigue, analizar el proceso personal nos puede servir para aprender de la situación y evolucionar así en la abstinencia, siempre con un psicoterapeuta especializado.


 La recuperación de la adicción debe ser un proceso activo. Las personas en recuperación deben tener un programa activo que les ofrezca una guía para poder vivir efectiva y satisfactoriamente.

La recuperación es como subir por una escalera mecánica que desciende. Uno no se puede quedar quieto, porque esto le supone bajar. No hace falta que hagas nada en particular para que aparezcan los síntomas y/o situaciones que te pueden llevar a recaer. Todo lo que pasa es que no estás poniendo en marcha mecanismos activos para mantener la abstinencia.
La recaída es un proceso, una cadena sucesiva de conductas, actitudes y sucesos que se inician un cierto tiempo antes de que se comience de nuevo con el consumo. 

Es difícil encontrar el punto exacto donde realmente empieza una recaída. Pero sí que podemos mostrar un seguido de fases o pasos que pueden dar forma al proceso de manera general y esquematizada.  Así mismo, no a todo el mundo afecta igual, ni sigue todos los pasos, ni de la misma manera, ni de modo lineal y continuado. Incluso a veces puede darse de manera más o menos consciente. 

Como ya hemos anotado, es de suma importancia un programa activo de mantenimiento de la abstinencia y prevención de recaídas, siendo recomendable la terapia y ayuda profesional durante almenos  los dos años siguientes de manera continuada e ir alargando los intervalos en el tiempo…

Entendemos la recaída como un paso atrás, bajar un escalón (¡o más!) pero nunca como una vuelta al principio o una desaparición de la escalera. No es algo catastrófico e irreparable, así que el apoyo ayuda y el asumir que se necesita ayuda es lo que va a evitar que lo sea.

Generalmente el proceso de recaída se inicia por un CAMBIO. El cambio es una parte normal de la vida, pero también una causa importante de estrés. El cambio puede ser externo o interno, y puede ser positivo y negativo.


                                      POSITIVO 
                                       (Ej. Ascenso en el trabajo)  
         1. CAMBIO                                                              = REACCIÓN (¿ESTRÉS?)  
                                     NEGATIVO
                                      (Ej. Muerte familiar)

2. REACCIÓN: Nuestra reacción ante este cambio. La acumulación de cambios y acontecimientos vitales (ya sean positivos o negativos) son una fuente de estrés.
La acumulación de estrés nos hace sentir una reacción muy intensa o una reacción derrotista de fracaso ante ese cambio. No sabemos como manejarla y destaca una fijación y una escalada de los problemas. Además está muy arraigado que en nuestra época de consumo, cuando no sabíamos manejar una situación o nos encontramos angustiados por algo ¿Qué hacíamos? Consumir.

3. NEGACIÓN: En el trastorno por dependencia destaca, con un papel importante, la Negación. Negamos la existencia de los problemas, o los minimizamos. Se maneja el estrés con la misma clase de negación que se usaba antes para justificar el consumo. “No tengo ningún problema. Puedo manejarlo. Todo va bien”. Hay activación de pensamientos encubiertos y sentimientos (confusión, irritabilidad, depresión, alegría culpabilidad y/o insensibilidad) pero fracasan la utilización de sistemas de soporte  y medios de recuperación. No se consigue explicar sinceramente los sentimientos (terapia, circulo afectivo…) transmitiendo una imagen de sí mismo incompleta o inadecuada. En estos momentos pueden experimentarse deseos de consumo activos.

4. Fallos en la obtención de apoyo: El adicto empieza a faltar a los encuentros con el grupo o terapeuta, y deja de hablar de sí mismo. Al no acudir a esas reuniones, no obtiene la ayuda que necesita para enfrentarse a esas situaciones y para manejar los sentimientos que le desbordan. Es normal que en el punto en el que se encuentra, empiece a experimentar ciertas apetencias.

5. Mentir: Incorporamos de nuevo está manera de hacer, de la conducta adictiva. Tapamos al principio pequeñas cosas, decimos pequeñas mentiras, empezamos a manipular situaciones o a personas. Tratar de que “la gente me deje tranquilo”. Puesto que la sinceridad es primordial para la recuperación, el adicto al mentir se está encaminando a la recaída.

6. Agravamiento de Problemas: Los problemas aumentan porque el adicto los está eludiendo. Los problemas originales se complican en forma de “bola de nieve”, o con otros nuevos que van apareciendo cuando el pacienten tiende a ignorar los anteriores.  El estrés aumenta hasta perder el control. 

7. Aislamiento: hay una reacción derrotista, y se es consciente de que las cosas ya no van bien, no encerramos en nosotros mismos. Nos aislamos del mundo. Quizás porque en el fondo sabemos que las cosas no se están haciendo como debieran, y con miedo a ser descubiertos dejamos de mantener o cortamos todo tipo de relación con los otros. Aparecen más sentimientos de frustración, desesperación, autocompasión y pensamientos obsesivos sobre el uso de la droga.

 8. Desesperanza. Te sientes incapaz de hacer algo. Sentimiento de que no hay solución, se comienza a percibir la situación como un punto del cual no puede escaparse. Aparece la sensación de fracaso. El fracaso puede ser real o imaginario. Se empieza a desarrollar la creencia de que “estoy haciendo todo lo mejor que puedo y la sobriedad no funciona” y comienzan los pensamientos positivos acerca de los “buenos momentos” experimentados con el consumo. La recaída parece enteramente justificable.

9. AUTOSABOTAJE: Con mayor frecuencia el adicto se encuentra con situaciones de riesgo o aparecen sutiles actos de sabotaje (proximidad lugares de consumo, música relacionada, dejadez…). Piensa en utilizar la droga pero se reprime. Puede darse el caso de que hagan sustituciones de usar su droga habitual.
A menudo, cuando llevas un tiempo considerable de abstinencia, aparece también la idea de “premio”:  una manera de probar que puedes volver a consumir de manera controlada o de la misma manera que al principio, un consumo idealizado… provocaría lo que podemos llamar una “recaída premeditada”…

10. Consumo: Los deseos, ya irresistibles y urgentes, llevan a la persona a obtener y usar la sustancia.


Bibliografía utilizada: 
Washton, A.M, Boundy, D; Querer no es poder, Ed. Paidós
Washton, A.M; La adicción a la cocaína, Ed. Paidós

martes, 22 de mayo de 2012

Deja de esperar demasiado de ti mismo.


--Anónimo

Cuando hay una brecha demasiado amplia entre los objetivos que establecemos para nosotros mismos y nuestro logro real, surge el descontento. Si no podemos mejorar el rendimiento, debemos reducir las demandas. Cuando somos fieles a nosotros mismos, llegamos a esperar que sólo lo que somos capaces de hacer. A medida que crecemos cada día en la recuperación, somos capaces de hacer más.

Lo que esperamos de nosotros mismos, pueden cambiar al día siguiente. Es muy importante que a través de nuestras reuniones y conversaciones con iguales, mantengamos un estrecho control sobre nuestro desarrollo. Encontramos que la vida es para vivirla, y se vive mejor cuando hacemos nuestros deberes cada día.

Nunca se nos da más de lo que podemos hacer realmente. Siempre y cuando tengamos objetivos realistas, se nos dará lo que necesitamos para tener éxito.

Hoy recordaré que cuando mis expectativas son demasiado elevadas, me quedo estancado en mí mismo.

lunes, 14 de mayo de 2012

Creatividad

La recuperación libera nuestra creatividad
La creatividad implica algo nuevo: sentir, pensar, actuar de una manera nueva. Cuando nos separamos de un patrón familiar, a menudo nos sentimos ansiosos. Nos preguntamos si funcionará la nueva forma o si nuestro nuevo emprendimiento tendrá éxito. Tomamos una oportunidad, un riesgo, y eso requiere valor.
Si nos negamos a tolerar una cierta cantidad de ansiedad, nos mantendremos en nuestras mismas rutinas antiguas. ¿Seguro? Quizás, pero estancado. Y tal vez no es tan seguro después de todo, ya que lo contrario al crecimiento es la muerte.
Usted y yo podemos vivir creativamente si estamos dispuestos a tener mariposas en el estómago de vez en cuando. La recuperación nos libera de viejos patrones para que podamos tratar nuevas maneras de responder a las oportunidades que se nos dan cada día. Creer que estamos apoyados por un Poder Superior nos da el valor de asumir riesgos, especialmente cuando el resultado promete crecimiento emocional y espiritual.
Hoy, me atrevo a seguir un impulso interior creativo, incluso si siento algo de ansiedad.

viernes, 11 de mayo de 2012

HAcerlo Facil

Si hay una manera difícil de hacer las cosas, alguien la va a encontrar. -- Ralph E. Ross

Cuando bebíamos, hacíamos la mayoría de las cosas de la manera más difícil. Podíamos hacer que una tarea simple se vuelva un proyecto de todo el día. Podíamos convertir un problema simple en una discusión. Éramos gigantes creativos para hacer las cosas difíciles.
Necesitamos cambiar esto. Merecemos una vida más fácil. Está bien hacerlo fácil. En nuestro programa tenemos lemas para esto: Hacélo Fácil, Despréndete y déjaselo a Dios, Primero lo primero, y Mantenlo Simple. Estos lemas nos recuerdan que está bien vivir con la menor cantidad de problemas posibles.

Oración del día

Poder Superior, muéstrame como vivir una vida simple. No tengo que hacer todo difícil si Te escucho mejor.

Acción del Día

Haré una lista de tres o cuatro cosas que hago para complicarme la vida. Las compartiré con un amigo.

Del libro: Mantenlo Simple

lunes, 7 de mayo de 2012

El perdón es todo poderoso. Sana todos los males. --Catherine Ponder



Enojarse con alguien, un amigo quizás, es normal. Todos se enojan alguna vez. Pero cuando permanecemos enojados por mucho tiempo, se estropea todo lo bueno que habíamos planeado vivir durante el día. Estar enojado se multiplica. Algunas veces parece que inclusive estamos  enojados con el perro, con el clima o la TV.
Perdonar a la gente que hace que estemos enojados funciona mágicamente. Ni siquiera tenemos que perdonarlos en voz alta. Podemos perdonarlos en nuestras mentes. El resultado es el mismo. Pronto todo el día se ve brillante otra vez. Cuando nos enojamos, somos nosotros los que sufrimos más.
A quién puedo perdonar hoy para hacer de mi día algo mejor?

martes, 1 de mayo de 2012

Otra mirada de la adiccion

A propósito de la adicción.

A menudo nos vemos bombardeados por información, si no errónea, más que cuestionable acerca de la adicción: que si es una enfermedad, que si las sustancias psicoactivas son las responsables de su aparición, que la persona que se convierte en adicta será adicta para el resto de su vida....
Por todo ello, nos hemos propuesto para esta entrada cuestionar todos estos mitos y proponer una explicación comportamental y multifactorial (una explicación, si se prefiere, de Campo) del fenómeno de la adicción.
Comencemos por el principio: ¿Qué es adicción?

Aquí nos encontramos con el primer problema, pues aun a día de hoy no hay una definición de este trastorno comúnmente aceptada. En nuestros días, es muy común considerar la adicción como una enfermedad causada por la introducción de una sustancia psicoactiva en el organismo. Pero en este punto  nos surgen  dos consideraciones. Por un lado, si es una enfermedad ¿cuál es el patógeno que la causa? Esto lo tenemos claro en enfermedades como el SIDA, la Tuberculosis, la Gripe.... . ¿Y en el caso de la adicción?
El lector avispado pensará que el patógeno pudiera considerarse a la sustancia psicoactiva. En este caso, se nos ocurre que de todos es conocido que existen adicciones para todo los gustos: adicción al juego, adicción a las redes, adicción al deporte, adicción a la comida, adicción al sexo....¿entonces? Desde aquí no solo no tenemos nada claro que la adicción sea una enfermedad, sino que cuestionamos esta concepción entre otras cosas por: 1. ser una afirmación no demostrada y 2. tener serias implicaciones para la persona adicta.
Pero entonces, si la adicción no es una enfermedad, ¿qué es lo que es? 


Generalmente, está medianamente consensuado que el término adicción hace referencia a un conjunto de comportamientos consistentes en: un uso compulsivo/repetitivo del objeto o actividad (drogas, móviles, deportes, sexo...), aumento de la dosis -en caso de sustancias- como producto de la tolerancia, dependencia a la sustancia y un uso continuado a pesar de la posible aparición de consecuencias negativas. Posible, porque algunas veces las consecuencias negativas no provienen de la adicción en sí misma sino de los factores que rodean a la misma.

Por tanto, siendo un problema consistente en un uso compulsivo, en aumento de dosis o frecuencia, en un uso continuado y dependencia...queremos reivindicar la adicción no como una enfermedad, sino como un trastorno del comportamiento que se inicia cuando la persona comienza a interaccionar con la sustancia o actividad de forma poco adecuada (consumiendo para rebajar malestares, en varios contextos, con alta frecuencia...) y que se desarrolla de forma similar, esto es, como algo comportamental. Es decir, que el desarrollo de la adicción depende principalmente de lo que la persona haga con esa sustancia o actividad, y no al revés. ¿Ha escuchado el lector la frase "por culpa de las drogas"? Esperamos que, en este punto, hayamos logrado convencerle que es la persona quien usa drogas y no las drogas quienes usan personas.





Desde el plano de la Psicología científica, cobra relevancia no sólo la morfología, la frecuencia, duración o intensidad del comportamiento adictivo sino principalmente la función que cumple el consumo abusivo para la persona que lo realiza. Esto significa que cada caso es único; que cada problema de adicción solo puede analizarse y entenderse teniendo en cuenta la interacción de esa persona única con esa sustancia o actividad concreta, y los factores disposicionales que rodean al consumo.

Por ejemplo, un determinado consumo de drogas puede tener como función el divertirse, el ayudar a relacionarse, el escape de emociones negativas y las condiciones que las generan, el relajarse.... . En cada caso tendrá una o varias funciones que habrá que analizar. Si la persona tiende a repetir el uso de la sustancia con una función determinada, es decir, si cada vez que me encuentro anímicamente mal sistemáticamente me alivio mediante el consumo de esta sustancia, este comportamiento queda absolutamente reforzado y con bastantes probabilidades de ser repetido. Es más, la Psicología ha demostrado que las condiciones estimulares previas (me siento mal por algo) adquieren una función de señal, de luz verde, asociada a consumir que, junto con el refuerzo provocado por éste, tenderá a ser repetido cada vez que aparezcan estados de malestar ya no sólo asociados a la situación original, sino a otras situaciones diferentes pero funcionalmente similares.

Por otro lado, tanto o más importantes son los factores disposicionales que rodean e influyen sobre el consumo. Estos pueden ser factores biológicos (por ejemplo, que por estados de dolor crónico la persona tienda al consumo de opiáceos para calmarse), personales (nos referimos al estilo personal, a las competencias y habilidades de la persona,  a su historia de aprendizaje o de interacciones con situaciones similares...), y por supuesto contextuales (elementos culturales -normas y valores- y de ambiente próximo -características de donde se producen las interacciones, elementos del medio....- que pueden facilitar, o no, que se produzca el consumo.


Respecto a lo biológico, no nos gustaría dar a entender que, desde este blog, se rechaza o niega el dicho factor. Nada más lejos de la realidad. Incluso más adelante es probable que dediquemos alguna entrada a lo que acontece en el cerebro cuando se ha desarrollado un trastorno de adicción. Porque, como todo comportamiento, la adicción deja huella en el cerebro. Otra cosa diferente es pensar o afirmar, que la causa de la adicción está en el cerebro cuando las pruebas al respecto son pobres o cuestionables, y cuando existen modelos psicológicos sólidos que han aportado explicaciones rigurosas y que han podido ser comprobadas al respecto.

Pudieran darse casos de déficit neurocognitivos graves que facilitaran una falta de control de impulsos que, a su vez, tuviera incidencia en comportamientos compulsivos. Pero esto es rizar mucho el rizo: seguirían siendo casos muy minoritarios y especiales.

En definitiva, consideramos la adicción como un problema de comportamiento o interacción que está influido por variados factores interrelacionados a su vez entre sí. Reivindicamos, de hecho, la adicción como un problema de comportamiento sujeto a una determinada función para la persona, y no como una enfermedad.

Por último, nos gustaría finalizar esta entrada estableciendo algunas diferencias entre el modelo de aprendizaje o psicológico y el modelo médico o tradicional de enfermedad, y por tanto, las implicaciones que tiene para la persona con un problema de adicción:

1. Según el modelo médico, la adicción es una enfermedad específica. Se es adicto o no se es adicto. Para el modelo de aprendizaje, la adicción se distribuye a lo largo de un continuo, habiendo problemas más graves y menos graves.

2. Para el modelo médico, la adicción es una enfermedad crónica. Para el modelo de aprendizaje, la adicción es una conducta aprendida, influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociales. Los mismos principios que explican el consumo problemático son los mismos que explican el consumo no problemático.

3. Para el modelo tradicional de enfermedad, el adicto consume a causa de la pérdida de control y por una atracción irresistible hacia la sustancia. El tratamiento consistiría, por tanto, en la abstinencia.  Para el modelo del aprendizaje, la adicción, como conducta aprendida, es susceptible de ser modificada, y entre sus objetivos se encuentra tanto la abstinencia como el consumo moderado.BIBLIOGRAFÍA.


- Fresneda Sánchez, F.J y De Arce Borda, I.: Manual de Bebida Moderada. Madrid 1998.

- Santacreu, J. y Froján M.X: Modelos vigentes en modificación de conducta:
http://es.scribd.com/doc/61055901/Modelos-vigentes-en-Modificacion-de-Conducta-J-Santacreu-y-M-X-Frojan

ENLACES:


- La adicción, ¿Qué es?: http://psicotratamientodedrogas.blogspot.com/2011/09/la-adiccion-que-es.html

- Hablando de adicciones: http://miriamrochadiaz.wordpress.com/2012/01/26/hablando-de-adicciones/


- ¿Qué es la adicción?: http://tematicadelasdrogas.blogspot.com/2008/07/qu-es-la-adiccion.html